
Brecha digital es una expresión que hace referencia a la diferencia socioeconómica entre aquellas comunidades que tienen accesibilidad a Internet y aquellas que no, aunque tales desigualdades también se pueden referir a todas las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), como el computador personal, la telefonía móvil, la banda ancha y otros dispositivos. Como tal, la brecha digital se basa en diferencias previas al acceso a las tecnologías.
La accesibilidad universal establece el compromiso de las organizaciones para que en el entorno en el que se presta su servicio exista facilidad para la Deambulación, la Aprehensión, la Localización y la Comunicación (DALCO), independientemente de la capacidad restringida que de forma permanente o temporal presente el cliente o usuario.
En este sentido, la accesibilidad resulta un elemento clave para cualquier organización que quiera garantizar la igualdad de oportunidades a sus clientes y usuarios.
La igualdad de oportunidades es una forma de justicia social que propugna que un sistema es socialmente justo cuando todas las personas potencialmente tienen básicamente las mismas posibilidades de acceder al bienestar social y poseen los mismos derechos políticos y civiles.
La inclusión digital es la democratización del acceso a las tecnologías de la información para permitir la inserción de todos en la sociedad de la información. La inclusión digital es también la rutina diaria para maximizar el tiempo y sus posibilidades. Un incluido digital no es aquél que solamente usa el nuevo lenguaje para intercambiar emails, esto es el mundo digital. Sino el que usufructúa este soporte para mejorar sus condiciones de vida y puede tener una postura crítica frente a los criterios que definen las tecnologías como una panacea social